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Los deseos imaginarios del justicialismo y la izquierda (un comentario de coyuntura)

  • 11 mar 2016
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 19 may 2025

Las fantasías reaccionarias de todas las fracciones del justicialismo (renovadoras, ortodoxas o kirchneristas) y de casi toda la izquierda, es que al gobierno recientemente electo le vaya mal. Hace poco circularon encuestas que decían que su valoración positiva habría bajado de 65 a 59 puntos.

Si en plena estanflación y en pleno desarme de las múltiples bombas colocadas por los estafadores que dejaron la gestión, la valoración positiva es del 59 por ciento, los que se refriegan las manos tienen mucho de qué preocuparse porque adolecen de una miopía letal.

En ningún lado está escrito que el proyecto desarrollista democrático más ambicioso desde la década del 80 esté condenado a éxito alguno. Pero es el deseo profundo de la mayoría absoluta de este país que decodifica las intervenciones oficiales de modo radicalmente distinto al de toda la oposición y la mayor parte de la prensa.

Hasta un niño se da cuenta de que la "resistencia" kirchnerista, desde las casamatas de los puestos estatales (ñoquis o no), son un obstáculo para cualquier intento honesto de gestión.

Las caracterizaciones equívocas de raíz ultra K, pero propagandizadas pícaramente por todas las fracciones dirigentes del justicialismo y compartidas por intelectuales como Sarlo y casi toda la izquierda, apuestan, sin alternativa alguna, a asimilar el proyecto oficial a la revolución conservadora de los 90, que, recordemos, en Argentina no fue obra ni del PRO, ni de la UCR, ni de la Coalición Cívica, sino del PJ.

Las correcciones técnicas, las demandas de la agenda social y un sinnúmero de desafíos de esta etapa que recién comienza no van a emerger de quienes apuestan al fracaso. Menos aún de quienes se equivoquen abrazándose a quienes sean cómplices de dicha apuesta.

Van a emerger de una reconstrucción cultural que está muy lejos de estar a la vuelta de la esquina, pero de la mano de una sociedad que dice: "Con los que gobernaron hasta el año pasado, no. Con sus satélites, tampoco. Con los que dicen lo mismo, menos".

La sociedad continúa diciendo: Cambiemos.


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