Más trabajadores que nunca y con esperanza en el cambio
- 1 may 2016
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 6 ago 2024
Este primero de mayo, millones de trabajadores argentinos experimentan una situación inédita.
Por primera vez en décadas saben que ningún justicialismo, ningún líder religioso y hasta ningún clasismo puede sustituirlos y hablar en nombre suyo. Sienten una prudente esperanza por la ruptura con una sociedad que quedó atrás y no desean que vuelva.
Un fantasma recorre las organizaciones tradicionales más viejas y las disfrazadas de nuevas. Por todas partes aparecen trabajadores orgullosos de no ser ñoquis y de no ser militantes rentados de chorros.
Los hijos del viejo movimiento obrero toman conciencia de que sólo dependen de su trabajo y cuestionan muchos lazos que los ataban a otras tantas mentiras. Cuestionan que quienes insultan su prudente esperanza se juntan con los provocadores del país quebrado, el robo, la miseria y el abandono. Hoy la tradición de todas las generaciones muertas está lentamente dejando de oprimir como una pesadilla el cerebro de los vivos.
Una silenciosa creencia en las posibilidades de la honestidad y el progreso continúa abriéndose paso. Millones de trabajadores desafían a los militantes del desánimo, que parecen muchos pero no son tantos y juegan un partido que no es el de todos.
Tan orgullosamente trabajadores como siempre (o a lo mejor más que nunca) creen que, quizás, los intereses propios y los del país pueden, esta vez, marchar juntos.
Brindemos por esa esperanza.