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Hipocresía Total

  • 6 sept 2016
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 7 ago 2024

Como la mayor parte de los trabajadores y ciudadanos tengo urgencias y problemas más importantes que atender, pero no puedo dejar pasar una falsedad que algunos hacen circular como verdad.

La escuálida marcha de Hebe y Quebracho y la de las dos CTA estuvieron compuestas, salvo por dos o tres organizaciones, casi en su totalidad por los mismos actores. Sólo cambió la cantidad de gente movilizada y la principal explicación es que para la marcha de las dos CTA estuvieron trabajando meses en todo el país y contaron con el inestimable apoyo de las intendencias de Avellaneda y La Matanza.

Setenta mil militantes antimacristas en la llamada marcha federal es un número importante aunque lejano a los 200.000 que un rápido “consenso” intentó instalar y directamente patético si pretende ser ese paso de comedia que equipara su peso o contenido a la marcha federal hecha contra Menem a los cinco años (no a los ocho meses) de que dicho presidente iniciara su mandato.

No es cierto que las consignas genéricas de ese activismo hayan reflejado agenda social alguna. Sólo reflejan el rechazo al programa votado mayoritariamente en las últimas elecciones y la caracterización amañada que tienen del gobierno en curso.

Claro que hay una agenda social pendiente y mayorías expectantes, pero no es lo que expresa ese activismo. No es lo que expresan las kirchnerizadas y manchadas banderas de CTERA que estuvieron con Hebe y Esteche primero, y con la CTA después.

La hipocresía principal es que algunos actores del establishment quieren repudiar al kirchnerismo político pero legitimar como supuesta demanda popular a su pata “social”. Sólo así, se ilusionan, pueden ganar puntos “por el camino del medio” el justicialismo de derecha y el dirigente Sergio Massa, a los que no pudieron imponer en las últimas elecciones. El cambio de discurso de gente como Bárbaro, intentando representar un Robin Hood que ni el mismo cree, va a expresar, de persistir, la más palmaria mutación al cinismo de toda esta estrategia.

Muchos, en cambio, deseamos cosas más sencillas. Por ejemplo, que las cifras de desocupación y subocupación del próximo trimestre marquen, ahora que hay un país que puede medirlas, lo que creemos que va a ser por primera vez en años, el ansiado inicio del despegue.

El problema es que si la inflación también retrocede, va a tratarse de una combinación tan aliviadora para las mayorías como letal para un activismo carente de ideas y promiscuamente mezclado con ladrones.

Muchos quieren profundizar la mezcla. Pero las aguas se seguirán separando... y la unidad y las diferencias, se construirán sobres nuevas bases...


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