Agresión al SAE: Una campaña nacional, popular y goebbeliana
- 22 mar 2018
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 7 ago 2024
Preparando un artículo que intentaba expresar algún concepto y alguna hipótesis de futuro, me vi obligado a interrumpir momentáneamente la tarea a raíz de una pequeña campaña sucia que ha sorprendido a muchos de mis amigos y me he sentido en la obligación de informarlos. No sin antes comenzar por dos buenas noticias.
La reciente publicación de los nuevos indicadores sobre mercado de trabajo arrojados por la Encuesta Permanente de Hogares determina una baja promisoria a 7, 2 en el indicador de desocupación abierta. Comparando los últimos 7 trimestres, la baja de 3,1 puntos porcentuales entre desocupación y subocupación (2,1 y 1 respectivamente), de estabilizarse hacia la baja obligaría a más de un sociólogo honesto a esperanzarse con estar en la antesala de un cambio de estructura ocupacional en la Argentina.
La segunda buena noticia es más comarcal pero hace al fondo de la cuestión que motiva estas líneas.
El Servicio Alimentario Escolar de Lanús profundiza el camino, iniciado el año pasado, de entrega de lácteos todos los días pero ahora, llegando con leche fluida a todo el distrito y autorizando la leche en polvo sólo para postres y comidas. Asimismo, está alternando la provisión entre tres días de yogurt y dos días de leche chocolatada, acompañadas con sándwiches de queso, vainillas, alfajorcitos de maicena o cereales y frutas.
En el caso de las escuelas con comedor, desde el año pasado pasó a haber carne ocho de cada diez días y desde los ravioles con estofado a las milanesas con puré y las verduras, por poner sólo algunos ejemplos, mejoraron radicalmente la calidad nutricional de los mismos.
Las mejoras que van a implementarse desde el período mayo 2018 a mayo 2019 van a ser informados oficialmente desde el SAE a la directora/director de cada escuela en el momento oportuno, como siempre lo hace con todas y cada una de las modificaciones.
Asimismo, el SAE Lanús continúa atendiendo en forma personalizada cada duda o demanda y corrigiendo en tiempo real las dificultades que suelen presentarse en la prestación de este tipo de servicios.
El sano control que ejerce sobre cada uno de los cuatro proveedores que ganaron las licitaciones está permitiendo corregir fallas que siempre son más asiduas en el comienzo del ciclo escolar, sin que por esto las mismas deban justificarse.
La ayuda que el trabajo mancomunado con directivos, docentes y auxiliares brinda hace que no importe cuanto haya que mejorar, porque las más de 200 instituciones del distrito saben que por primera vez hay un compromiso articulado al servicio de las escuelas.
Sucede que la verdadera dimensión de la tarea del SAE Lanús se recoge por contraste, del testimonio de decenas de directoras prontas a jubilarse, cuando dicen que en su vida jamás vieron que se entregara a sus alumnos un yogurt que, sin embargo, existía en los papeles. O cuando la nueva gestión del SAE comenzó a recorrer comedores escolares y a descubrir que las heladeras y cocinas consustanciales a la actividad, llevaban, en algunos casos, años sin funcionar.
Es por eso asombrosa la pequeña campaña sucia de un grupo de dirigentes del SUTEBA y de ATE que suelen sacarse fotos abrazados con los responsables del abandono endémico anterior, para ser muy suave con la caracterización del reino del mate cocido y los recursos desaparecidos.
Al mejor estilo del jerarca nazi Goebbels, toman cajones de fruta en mal estado, de esos que los directivos saben que cuando aparecen pueden ser cambiados de inmediato y los multiplican por mil imágenes, olvidándose que la realidad es “la única verdad” según decían sus viejos jefes ideológicos.
Otra rareza es que algún medio local que pone altavoz a este pequeño núcleo de dirigentes no chequee una “información” tan sesgada. Quizás la fantasía o el deseo de que la oposición “tenga 2019” genere algún nuevo tipo de “periodismo militante”. ¿Llamarán a escupir a quienes por primera vez brindan leche y yogurt a los chicos como en otra época 678 lo hacía con Magdalena Ruiz Guiñazú? Yo no lo creo. Creo que a pesar de algunas minorías dirigenciales intensas, iniciamos un largo período de serena racionalidad y casi todos los actores terminarán por integrarse a esta etapa, elegida por la mayoría.
Sin embargo, todos podemos ver en nuestra vida cotidiana a jefes sindicales “progresistas” que agitan “el hambre del pueblo” desde camionetas que no podrían ser pagadas por ninguno de sus representados. Todos podemos ver las profecías auto cumplidas de los militantes que no están a la hora que pasan los camiones para recibir la comida, a los que retrasan, para después denunciar el horario al que esos mismos camiones llegan cuando terminan de recorrer el distrito.
Todos conocemos los casos de faltantes de alimentos que afortunadamente, fueron siendo corregidos por el nuevo SAE a pesar de la escasa colaboración de no pocos de sus “críticos”.
Pero lo más interesante es que las escuelas con directivos de todas las opiniones ideológicas o políticas saben que tienen en el nuevo SAE un aliado a la hora de querer mejorar la alimentación de nuestros alumnos o de obtener un menú para alguien con necesidades alimentarias especiales, se trate de un chiquito con celiaquía, diabetes o cualquier otra patología.
Saben, además, que la información sobre los menús, los costos, las entregas, no sólo es pública y transparente, sino que constituye una fuente adicional de orgullo, de la que, al igual que la mejora de la calidad nutricional de las meriendas y los almuerzos, están al tanto todas y cada una de las instituciones educativas del distrito.
Porque el nuevo SAE se ha tomado el trabajo de tratar de la misma obligada buena manera a todos, como debe ser. A la inmensa mayoría de nuestra comunidad educativa que trabaja esforzándose por nuestros niños y también a esa ínfima minoría que participa del juego de un boicot en el que ni ella misma cree.
Hoy, mientras veía las fotos las nuevas cocinas colocadas y se prepara la entrega de nuevas heladeras, en medio de un increíble intento de guerra contra lo que está bien, pensaba que hace unos cuantos años la llamada “militancia” era otra cosa. Es la ignorancia del hastío que provoca esa pequeña campaña sucia la que pavimenta el camino por el que muchos, no vuelven más…



