Esa estafa social llamada Frente de Todos y el barro "a la baja" de los profesionales
- 8 feb 2020
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Actualizado: 7 ago 2024

El Río Turbio de Yacimientos Carboníferos Fiscales, es decir, la toma del estado por parte de una asociación Ilícita de la que Aníbal Fernández no es más que un símbolo, está comenzando a arrastrar a muchos de los más pulcros profesionales.
El fracaso del operativo mafioso que intentó sacar a Juntos por el Cambio en helicóptero se dio a pesar del penoso 35,5% de pobreza que no pudo revertir ni una revolución inédita inconclusa en materia de obra pública a precios decentes, ni un mantenimiento multimillonario del gasto social.
A algunos no nos sorprendió la audacia del uso por parte de algunos operadores K de los empalmes, tanto del nuevo cálculo de la canasta básica del recuperado INDEC como del cálculo del Observatorio Social de la UCA, dada la tradicional complejidad metodológica de esos y de otros cambios, desde el punto de vista de la comparabilidad entre series.
Llegaron a decir que, en verdad, las cifras de pobreza en las que convergían la UCA y las principales consultoras nacionales en los días del apagón estadístico más escandaloso de la historia del país, estaban sobreestimadas. Algo así como que no había menos pobres que en Alemania, pero más o menos
Mucho más grave y asombroso es el modo en el que prestigiosos profesionales se internan en ese barro común que arrastra como un alud a tanta vanguardia “académica” de las aventuras de delincuentes vulgares de estado, por esas formas patológicas de la pertenencia “nacional y popular” o de sus aliados eclesiales.
Entre ellos, sorprendió tanto la evidente operación de divulgación del país incendiado con la pobreza “en 40” de la que voluntaria o involuntariamente participó el tradicionalmente reconocido Agustín Salvia, como el embretamiento post electoral posterior, una vez perpetrado el daño, en el que el profesional expresa que , en realidad, el tercer trimestre de 2019 habría dado “entre el 33 y el 34,3 por ciento” para seguir especulando sobre la “metodología” hacia marzo de 2020, donde suponemos que ya no sería responsable Macri, si no, queremos creer, el gobierno que ganó prometiendo llenar las heladeras.
En rigor, no caben especulaciones. Institucionalmente, para quienes no lo recuerdan, el INDEC mide la pobreza semestralmente. La última medición con la que se retira el gobierno de Juntos por el Cambio es 35,4 y la primera que empieza a medir la performance de Fernández va a darse en el 2020.
Tampoco estaría mal recordar el desmadre del dólar y su consecuencia en los precios, convalidado por Alberto Fernández desde el minuto 1 de su triunfo en las PASO, allí por el 11 de agosto.
El índice de precios al consumidor había bajado del 4,7 % en marzo de 2019 a 3,4% en abril; a 3,1% en mayo; a 2,7% en junio y a 2,2% en julio. Pero un viernes 9 de Agosto nos fuimos a dormir con un dólar a 45 pesos y tras el triunfo en las PASO de Alberto Fernández y Cristina Kirchner nos despertamos el lunes siguiente con el dólar a 60 que fue caracterizado como “muy bueno” por el actual presidente.
Desde ese momento se profundiza una pesadilla social que no se detiene.
La primera ley que el nuevo gobierno manda al congreso y es aprobada con la oposición de Juntos por el Cambio consiste en un ajuste a los jubilados, un impuestazo que incluye una devaluación masiva y encubierta a través del impuesto a la venta de dólares y múltiples delegaciones de poderes desde el parlamento al poder ejecutivo.
Pero si no pocos profesionales se sobre adaptan al “regreso” de quienes dicen que hay que “revisar las pericias” sobre el asesinato de Nisman, cuando la “cuestión social” se traduce, por caso, a punteros de K u otros dirigentes “sociales” y políticos del conurbano, el esoterismo goebbeliano puede alcanzar ribetes que carecen de todo límite.
No olvidemos ejemplos como el de Moreno, transformado, virtualmente, en una gigantesca villa abandonada, saqueada y dirigida siempre por el peronismo tradicional primero y por el peronismo kirchnerista después. El momento en que acontecen las trágicas muertes por la explosión de una garrafa en una escuela, se da durante una breve intervención al Consejo Escolar obligada por el robo masivo de comida destinada a los niños por parte de la dirigencia K.
No pocos de esos elencos estables de ladrones son los que activan e instalan en nuestro querido conurbano la agenda del hambre que ellos mismos y el Frente de Todos vendrían a solucionar y sobreabundan los ejemplos…
Esto lo viven y lo saben muchos de los dirigentes de Juntos por el Cambio que, no obstante, prefieren en estos temas una correcta agenda colaborativa en beneficio de la gente, en los lugares en donde son responsables de la gestión.
Por otra parte, a pesar de las irresponsabilidades de un partido de gobierno sin programa y sin perspectiva alternativa alguna para la solución de los problemas de la Argentina, el presidente cuenta con algunos meses de la complacencia de una parte de la opinión pública, habitual en los comienzos de toda gestión.
A su vez, también cuenta con un “progresismo” que se ha vuelto tan increíblemente poco exigente, cuando no degradadamente cómplice, tanto en la Argentina como en el mundo. Muy, muy lejos de los tiempos de la segunda postguerra, en los que la socialdemocracia era una especie de faro en las políticas de bienestar.
Al señor Alberto Fernández le alcanzará con la presentación de la despenalización del aborto, completando la iniciativa generada por primera vez en la Argentina por Mauricio Macri. También con la bendición y mediación del Papa, con su discurso explícito sobre deudores buenos y acreedores malos e implícito acerca del peronismo como supuesto partido de los pobres. Por último, cuenta con la educación y el apoyo de las grandes potencias en el Fondo Monetario, que son como esos empleadores que palmean en la espalda a los chicos que recién ingresan a las empresas, mientras anotan, sin decirlo, en un cuaderno todas y cada una de sus inconsistencias.
Inconsistencias que sufrió, sufre y va a sufrir el pueblo argentino mientras la peor dirigencia sindical y política del Frente de Todos y otros cómplices seudo combativos con gestiones no peronistas, las esconden debajo de la alfombra.
No es políticamente correcto advertir acerca de una estafa social, cuando todavía hay mucha gente con legítimas expectativas en marcha. Sin embargo, la verdad no es una bisectriz grondoniana entre utopías y distopías de fracciones sociales enfrentadas.
Del mismo modo que el asesinato de Alberto Nisman como resultado de una alianza entre el cristinismo e Irán, no requiere para ser repudiado conocer la responsabilidad penal última de quienes apretaron el gatillo. Al menos eso es lo que pensaba el propio señor presidente, antes del pacto indigno que lo convirtiera en candidato y luego, en mandatario de los argentinos.