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Defender las elecciones del 2021 y lo que queda del sistema de justicia

  • 7 nov 2020
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 10 ago 2024


El universo de los materialistas sugiere una infinita fábrica insomne; el de los hegelianos, un laberinto circular de vanos espejos, cárcel de una persona que cree ser muchas, o de muchas que creen ser una; el de James, un río. El incesante e irrecuperable río de Heráclito. El pragmatismo no quiere coartar o atenuar la riqueza del mundo; quiere ir creciendo como el mundo.

Jorge Luis Borges

Nadie como William James en una conferencia sobre la verdad a comienzos del siglo pasado, hace una descripción más acabada del actual estado de cosas. El concepto de “pragmatismo” que entonces promovía estaba muy lejos de las resonancias cínicas muy posteriores del mismo

“Lo verdadero es lo opuesto a todo cuanto es inestable, decepcionante, inútil, engañoso y falto de credibilidad, inconsistente y contradictorio, inverificable y falto de fundamento, artificial y excéntrico, o de todo lo irreal en el sentido de carecer de importancia práctica…” Para rematar más tarde: “la verdad nos salva de un mundo de esta índole”.

Y la verdad es que la fractura que atraviesa la cúpula del gobierno es una fractura entre quien amenaza todo nuestro sistema constitucional desde el Instituto Patria y un presidente sin programa, probablemente el peor desde que nuestra democracia fuera recuperada, pero, por algunos momentos, carente de la desesperación de su vice por garantizarse la suma del poder a como dé lugar, en principio, para evitar su propia condena judicial.

Es evidente que no es una interna “ajena” a los millones de ciudadanos que no tenemos nada que ver con la actual alianza gobernante, dado el riesgo cierto de un quiebre sustantivo en el funcionamiento republicano básico del país.

Modificándose, por ejemplo, la ley del Ministerio Público Fiscal y colocando como procurador a un militante por mayoría simple, estaríamos asistiendo a la virtual desaparición de ese Instituto como pilar de un sistema judicial independiente. Quien es el funcionario central en un sistema acusatorio pasaría a oficiar como una suerte de “ministro” del poder ejecutivo, para usar la figura con la que el diputado Juan Manuel López grafica tan claramente la amenaza.

La iniciativa de Carrió de aceptar un procurador por ella misma denunciado y propuesto por el presidente, de acuerdo a su potestad, se da en el marco de la conservación de los dos tercios del Senado para su elección y se inscribe en el esfuerzo por detener una escalada que acaba de continuar con la pretensión de la suspensión de las PASO rechazada por todos los partidos de Juntos por el Cambio. ¿Qué sigue?

Se trata de debates complejos, agitados a veces con liviandad.

El camino de Venezuela estuvo sembrado de buenas intenciones por parte de opositores honestos que no lo frenaron a tiempo, y portadores de estrategias divergentes frente a la dictadura hoy comparten una misma impotencia que muchos, desde miradas distintas, intentan anticipar aquí.

Es un insulto a la inteligencia encontrar en la diferencia de miradas “defecciones”. Ya sea en Lilita, en Macri, en Larreta, en María Eugenia o en Patricia.

Es obvio que va a ser un esfuerzo conjunto el que va a terminar en el 2021 y en el 2023 con esta pésima gestión.

Por supuesto que para que esto sea posible, también hace falta ponerle límites a un poder que nace viejo, cuando pretende quebrar las reglas a través de las cuales fue electo. Y que, además, daña a todos, inclusive a sus propios votantes, a pesar del sectarismo congénito con el que pretende direccionar sus muchos castigos y sus pocos premios.

Fracasaron en materia económica y social. La destrucción es aún mayor que la del 2001. El quiebre y huida de empresas, la pérdida de empleos y la multiplicación de la pobreza no tiene parangón ni con el momento más difícil de la gestión de Mauricio Macri.

Es preferible ni siquiera mencionar lo que se demostró una pésima gestión de la pandemia, el abandono educativo (a pesar del esfuerzo individual de importantes minorías docentes) y la soberbia gubernamental militante que tiene que tolerar cotidianamente una población a la que confinaron casi ocho meses y sólo le permitieron retroceder.

También hay que reconocer que una parte de la gente no sabe que pensar. Con dirigentes dedicados a acariciarla como ovejas en un corral de Paka-Paka.

Mientras tanto, millones de argentinos de todas las clases sociales asistimos en medio de dificultades económicas crecientes al espectáculo de una maníaca intentando poner en riesgo el sistema democrático entero para garantizar su impunidad.

Responderemos pacíficamente desde la solidaridad, la honestidad y el mérito.

Pero también merecemos una distensión. El pueblo estadounidense ya derrotó a Donald Trump. Falta que sean derrotados personajes como el envenenador de opositores Vladimir Putin y Cristina Kirchner, y quizás, la civilización empiece a encontrar el camino de alguna posibilidad.


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