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Almas bellas, abstenerse con Milei ¿Hay una revolución política en marcha?

  • 3 mar 2024
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 18 ago 2024


Hegel decía de la conciencia de sí que huye del mundo y se refugia en sí misma:


Solo se encuentra como perdida; en esta pureza transparente de sus momentos, en un alma desgraciada, lo que se llama un alma bella, que se va apagando dentro de sí, y se desvanece como un humo sin figura que se disuelve en el aire (Hegel, Fenomenología del Espíritu*).


En su discurso de apertura del año de sesiones ordinarias 2024 del Congreso de la Nación, Milei abandona el insulto como eje excluyente de una comunicación equívoca e instala un horizonte de iniciativa política que, en caso de prosperar, podría alcanzar ribetes de histórico.


Convoca a tareas que no serían para “almas bellas” preocupadas por un punto o una coma de sus intervenciones, según dice, minimizando sus “problemitas” de método, pero que, objetivamente, significarían una verdadera refundación del país.


Los acuerdos que rematarían en un “Pacto de Mayo” incluyen desde ficha limpia, para que nadie pueda presentarse a elecciones con condenas de corrupción firmes en segunda instancia; democratización de la vida sindical, con secretarios generales cuyo ejercicio en el cargo no supere los dos mandatos; una solución de la postergada discusión sobre coparticipación federal de impuestos; un acuerdo de equilibrio fiscal; una reforma tributaria que reduzca la presión; y una promoción del comercio internacional que nos coloque como protagonistas del mercado global; entre muchos otros.


Tanto el decálogo final como el resto de los puntos presentados gozan de una adhesión no unánime pero sí claramente mayoritaria en la población.


El clima previo a la convocatoria era otro y la mayor especulación era si algún sector del mileísmo quería o no “llevarse puesto” al PRO.


Se trata de una especulación con asidero, ya que los planteos del presidente configuran una verdadera “revolución” y parece emular en su modelo organizativo (obviamente que con un contenido contrario) al de León Trostky cuando intentaba puentear a los partidos aliados de millones de campesinos a quienes consideraba retardatarios con respecto a la necesaria urgencia del cambio en marcha.


Sería extenso y ocioso desarrollar en cuantos otros aspectos se le parece. Pero los modelos que pretendieron cambios en condiciones no del todo “maduras” arrojan decenas de enseñanzas.


Luego del desastre económico-social del “comunismo de guerra”, Lenin se ve obligado en 1921 no solo a restablecer algunas formas de propiedad privada en el campo sino a reponer a muchos gerentes desplazados de las fábricas.


Y de Gramsci, más allá de quitarles el sueño en tanto “fantasma comunista” a algunos libertarios, deberían aprender las advertencias de los riesgos siempre presentes de las prácticas del general Cadorna que decía “Vamos” y se olvidaba de observar si alguien lo seguía.


Todo esto viene a cuenta de la necesidad que tenemos millones de argentinos de que al presidente le vaya bien en su lucha contra la inflación. Y que la decena de nuevos gobernadores de Juntos, que en muchos casos desplazaron a lo más abyecto de la corrupción kirchnerista, también tengan éxito en su tarea.


Hay poca comprensión del "uso" que la sociedad hace en ciertas coyunturas históricas de las fuerzas políticas.


El poderosísimo movimiento de derechos humanos que defendía la vida a comienzo de los años 80, antes de su desnaturalización, cooptación y hasta prostitución en la era K, se poblaba de banderas rojas sin que esto supusiera que millones de personas adhirieran a las letras chiquitas de los programas partidarios de la revolución proletaria.


Del mismo modo, el apoyo generoso que la población brinda a Milei para las dos o tres tareas centrales que espera de él luego de la pesadilla K, tampoco implican su programa completo de vaya a saber cuál “anarco capitalismo”.


La profundidad de algunos de los diagnósticos específicos expuestos en la apertura de sesiones, aplaudidos por amplios sectores desde sus casas, como la necesidad de democracia sindical o adecuación de los profesorados, requieren de convocatorias a especialistas, conocedores y dirigentes intermedios que no han tenido suficiente lugar ni siquiera entre fuerzas políticas favorables al cambio, más experimentadas que las del partido de gobierno.


Sin contar con que hay gente tradicionalmente honesta mirando otro canal. Para ellos, volvamos a Hegel y lo que decía acerca del “alma bella”:


Le falta la fuerza del exteriorizarse, la fuerza de hacerse cosa y de soportar el ser. Vive en la angustia de mancillar la magnificencia de su interior por medio de la acción y de la existencia y, a fin de conservar la pureza de su corazón, rehúye el contacto con la realidad (ibídem).


Si la convocatoria presidencial que debería rematar en el Pacto de Mayo tiene éxito, también lo tendrá la pluralidad de partidos que hoy representan mayoritariamente al país.


Y sería el punto de partida, para varios de ellos, de una alternativa de cara al futuro.


Porque con el mayor de los respetos, Señor Presidente, no alcanza con las fuerzas del cielo.





*2010, Madrid: Abada Editores. P 759

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