Cumpliendo con las expectativas mayoritarias, los ex partidos de Juntos le dan a Milei su primera ley
- 15 jun 2024
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Actualizado: 16 may 2025

Una mayoritaria sensación de alivio se evidenció en la población que sufre uno de los más duros ajustes de las últimas décadas, con la aprobación de la Ley Bases.
Vivimos tiempos difíciles para comunicar conceptos, no tanto por “la política” sino por el predominio, en el lenguaje, de una hora de los toscos.
Me maravilla la capacidad de algunos amigos para adaptarse a jeroglíficos binarios, pero en mi caso no voy a renunciar a intentar decir alguna cosa que se sale de las simplificaciones a la carta.
Los diez gobernadores de Juntos, más los partidos UCR, Coalición Cívica y PRO, tienen en sus manos la difícil tarea de educar, mediar, estabilizar y ayudar a construir alternativas en la Argentina por fuera de los incendiadores de coches, los rompedores de ciudades, los tiradores de piedras y las direcciones políticas del kirchnerismo-peronismo que buscan interrumpir el ciclo democrático a raíz del cambio profundo que eligió la sociedad, sea cual fuere la caracterización que tengamos del mismo.
En el caso de la UCR y la Coalición Cívica es claro que se pusieron al hombro las demandas sociales de defensa de la universidad pública y de defensa de los ingresos de los jubilados respectivamente.
Es lo que sobrevivió como progresismo realmente existente articulado con identidades populares profundas, democráticas, legítimas, mayoritarias e irrenunciables.
Demandas aún no resueltas y con problemas derivados de su intento de utilización por los peores estafadores seriales de las mismas.
Quien más claramente explicitó este problema fue la diputada nacional Paula Oliveto con bastante anterioridad a la votación en la que convergieron algunos de los diputados más coherentes de las últimas décadas, con la más vergonzosa resaca de Unión por el robo de la Patria.
Si el objeto era trascender las disputas y recuperar algo de los ingresos perdidos de los jubilados, poco importaba arrojar honras simbólicas a sitio alguno. Pero si lo que primaba, como sucede siempre con el kirchnerismo, era un mentiroso acto de propaganda, iba a suceder lo que finalmente sucedió. No hubo negociación alguna con el Poder Ejecutivo y hay veto presidencial.
Si alguno fantasea con sumar ese tren fantasma a algún nuevo bloque de poder es bueno que sepa que tiene la más acabada falta de legitimidad asegurada.
Porque además, pese a lo que pueda creer el propio Milei o sus más acérrimos opositores, el apoyo que la gestión de apenas seis meses cosecha no se debe a ningún galimatías ideológico. Ni nacional ni internacional, ¿O alguien cree que hay alguna supuesta consistencia de Marine Le Pen o de los grupejos mimados por Vladimir Putin (la mayor amenaza de occidente junto a sectores del fascismo árabe) entre las razones que determinan esta adhesión?
Porque además, en la provincia de Buenos Aires se juega otro espacio-tiempo. Y nuestra tolerancia democrática casi infinita hasta puede comprender una competencia opositora en 2025, pero no va a volver a convalidar en 2027 la continuidad del martirio del kirchnerismo, de los disfraces de sus relatos falsos, de su hipócrita y cínico abandono social perpetuo pese al supuesto estado presente y de su corrupto autoritarismo.
Las internas “en territorio” que los gobernados toleramos de los gobernantes kirchneristas se asemejan a una pelea entre ladrones vulgares y reptiles. Todos conocemos en cada uno de los distritos cuales son los “tipos” que corresponden a cada casillero.
Otros, como el presunto abusador sexual Fernando Espinoza, ayudado dialécticamente por Horacio Verbitsky, entran en el vasto grupo de los inclasificables, dirigiendo ese símbolo de violación a los derechos humanos que es La Matanza, en la que tanta gente vive literalmente sobre la basura y expresa a un grupo de distritos del conurbano patológicamente reivindicado por el mundo de los “nacionales y populares”.
Si alguien busca razones ideológicas y culturales en esta difícil “hora de los toscos” no solo va a incomprender razones políticas que llegaron para quedarse sino que va a faltarles el prisma del aún inexpresado conurbano bonaerense.
Van a continuar investigándose y diseñándose desde countries y universidades privadas, en algunos casos desde una honestidad incuestionable, políticas sociales desde la observación ininterrumpida de villas, pero en forma fragmentada, excesivamente focalizada y poco integrada a las mayorías heterogéneas que conforman el propio conurbano y nuestra propia nación.
Un déjà vu que, en rigor, se inicia luego de las sucesivas etapas de políticas económicas y sociales de Menem y sus consecuencias de creación de nuevos ricos y nuevos pobres, que van a rematar en el inicio de un corrimiento de las clases medias del lugar histórico que tuvieron. No sólo por su derrumbe, en algunos casos, de ingresos, sino por una elección estratégica de la sociedad a través de sus direcciones políticas, de muchos de sus actores sociales y hasta de su academia, que en este punto expresaron más continuidades de este costado poco fértil que rupturas.
Sin embargo, las sociedades no se suicidan y la esperanza persiste. La casi totalidad de lo tenido como emblemas "nacionales” fueron preservados en la ardua y exitosa negociación que se llevó a cabo en el Congreso.
Pero una mejora sensible en nuestra calidad de vida va a requerir, como no podría ser de otra manera, de un mejor sector privado y de más y mejor política pública.