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Después de Davos

  • 8 feb 2025
  • 3 Min. de lectura

 

¿Por qué dicen los estoicos, entonces, que el sabio no tiene necesidad de nadie, que se basta a si mismo? A esta objeción responde Séneca que el sabio necesita un amigo, no porque precise de él, sino porque la amistad es en sí misma una virtud, y conviene no dejarla sin cultivar. El sabio tendría un amigo para tener alguien por quien morir, alguien a quien seguir al exilio. Y agrega Séneca: esta amistad se parece al amor.

                                                                                                          Pierre Grimal, 1983

 

Todos los argentinos de bien queremos que la inflación siga descendiendo y que un crecimiento sostenido nos coloque, finalmente, en el lugar que nos merecemos.


Pero todos, a su vez, somos Carlitos Chaplin. Ese ídolo del nacimiento del cine, ridículamente perseguido por el macartismo.


El penoso resbalón de Argentina en Davos empeora la presentación del año pasado en la que fueron omitidos los famosos 30 años gloriosos en que el capitalismo proporcionó a través de su estado de bienestar los mayores niveles de confort a la mayor cantidad de seres humanos en el mundo.


Sin embargo, nobleza obliga, aunque  muchos de los que prestamos atención a estas cosas no las compartimos, no deja de ser un ninguneo que se enmarca en la disputa teórica-política-macroeconómica en la que está embanderado el presidente y de la que tiene resultados para exhibir.


Muy distinto es cuando el discurso aparece inficionado por escribas de una batalla cultural sin cultura que parecen tener menos occidente que el soldado menos equipado de una dictadura yihadista.


A nadie se le escapa que entre los oprobios que más desafiaron las tradiciones liberales que las más diferentes sociedades disfrutaron y disfrutan, están las diversas cazas de brujas por razones ideológicas absurdas entre las cuales la tenebrosa fabricación de estereotipos del anticomunismo vulgar, que se ensañara con procesos irregulares en los años bárbaros con tantos, ese encomiable ícono de la industria del cine que fuera Carlitos Chaplin es sólo un ejemplo.


El antifeminismo y la homofobia le compitieron y le compiten cabeza a cabeza y el mundo hoy puede darse el lujo de mirar y comparar desde un clic de computadora al planeta entero. Bastaría preguntarles a las mujeres iraníes y a las minorías sexuales rusas, perseguidos en ambos casos por autocracias impiadosas, bastante poco denunciadas, dicho sea de paso, por nuestros propios progresismos.


Es por eso que muchos liberales verdaderos de las propias filas oficiales, de esos que peinan canas o se las tiñen, guardaron un prudentísimo silencio que indignó a muchos pero alivió a muchos otros. Porque cuando una caja de Pandora se abre no se sabe cómo termina.


No faltan quienes quieran huir hacia adelante con experimentos legislativos a los que atribuyen consensos en la sociedad.


Sin embargo, los más serios saben que en el actual clima, alejado de la serenidad propia de las democracias deliberativas, ni siquiera la más mínima de las reflexiones técnicas acerca de problemas de integridad sexual o de cualquier otro tipo, puede tener lugar.


Estamos muy lejos de poder actualizar el tipo de debates profundos como el que protagonizaran con vehemencia Elisa Carrió y Marcela Rodríguez alrededor del proyecto sobre ligadura de trompas.


Hay, a su vez, fuertes diferencias institucionales entre La libertad Avanza y el PRO. Por caso, ¿hay voluntad oficial de que el Senado apruebe Ficha Limpia?


Mientras tanto, el pasaje de dirigentes a La Libertad Avanza de los que “terminaron la escuela” como risueñamente comentamos con algunos amigos, ¿no cambiaría la fisonomía de la propia fuerza oficial?


Cuando los romanos dominaron a los griegos, pese al excelso esfuerzo de Pierre Grimal para identificar los rasgos epecíficos de los primeros, ¿qué cultura prevaleció?. En este caso sería más que prematuro establecer una analogía.


El extraordinario Natalio Botana, en su artículo “En la tormenta reaccionaria” habla de una soberbia compartida que termina en el elogio de la “autoridad total”.


Pero esta pasión que conduce a un desequilibrio ostensible del régimen de la división de poderes se asimilaría en la antigua Roma, al pasaje de la República al Imperio.


Y en palabras de un fiscal general  de New  Jersey con respecto a Trump afirma “no es un rey [y] no puede reescribir la constitución de un plumazo”.


Si se desciende de esa ideología militante, va a decir Botana, al universo plural de las democracias contemporáneas, el panorama es más complejo. “Por mucho que les disguste, habrá que deliberar, debatir y en lo posible acordar”.


Entre nosotros, cada vez más, todos los días aparecen esos animalitos desagradables para algunos y simpáticos para otros, las lagartijas. Son anteriores a los dinosaurios. Tienen 240 millones de años. Son muchas. A nadie se le ocurre que puedan gobernar.


La sufrida sociedad argentina no quiere volver atrás. Necesita que siga bajando la inflación y que el crecimiento sea sostenido.


Pero somos el verdadero occidente. El de la libertad, la igualdad, la fraternidad. Y todos defendemos a Carlitos Chaplin.

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