El final de Cristina agita los sótanos de su peor bolsonarismo
- 10 ene 2023
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Actualizado: 16 ago 2024

Solo mediocres como Hugo Yasky, Roberto Baradel o tantos otros personajes de la ya minoritaria pero extensa e influyente fauna que integra la dirigencia social y política K pueden no advertir que Bolsonaro y Cristina se parecen hasta en los más mínimos gestos.
El ex presidente de Brasil acabó de negarse como un niño enojado a colocarle la banda presidencial al presidente electo, exactamente del mismo modo en que la recientemente condenada por gravísimos hechos de corrupción Cristina Kirchner lo hiciera con el presidente electo por Cambiemos en 2015, Mauricio Macri.
Los seguidores de Bolsonaro acaban de intentar tomar el Congreso, la Casa de Gobierno y el Palacio de Justicia en Brasilia, como lo hiciera el núcleo extremista de seguidores de Trump contra el Capitolio.
Entre nosotros, el desquiciado pedido de juicio político gubernamental contra la Corte sin tener los votos necesarios del Congreso agarra a los “que kilombo se va a armar” de La Cámpora con la cebita mojada.
Pero el genocida cristinista César Milani o sus tradicionales colaboradores en la inteligencia del ejército y ahora asesores, integrantes o vaya a saber qué de la AFI, no parecen ajenos a la zaga de operaciones sucias puestas en marcha contra periodistas, jueces y el ministro de seguridad de la Ciudad con chips telefónicos robados y chats absurdos desde Ciudad del Este, entre otros mecanismos aún más sofisticados de los albañales que recorren los sótanos K.
La estrategia de que en sus últimos meses de gobierno el propio estiércol salpique a todos, aprovechando a una sociedad por ellos mismos golpeada económica y socialmente es, en un punto, suicida, pero en otro, la única estrategia posible de los diversos rostros que asume el autoritarismo “antisistema” sin importar que sus disfraces sean de derecha o de izquierda.
Muy por debajo de todo eso, en el campo de la sociedad civil real, se juntan como en otros momentos de crisis de la humanidad tres tipos de necesidades que en algunos tramos de nuestra historia emergieron separados.
Entre nosotros, la democracia republicana emerge como resultado de una lucha de sectores medios que nace en la última década del siglo XIX y se extiende en las primeras del siglo XX.
Luego, las demandas de la mayor parte del movimiento obrero son capturadas y desarrolladas por un extraño general simpatizante del Eje, en un largo proceso que termina a mediados de los años setenta.
Las demandas de democracia, república y justicia social habían tenido orígenes distintos.
Hace demasiado tiempo que esos orígenes diferenciados no reflejan nuestros problemas contemporáneos a pesar de relatos cada vez más forzados, ideológicos, mentirosos y de hechos adulterados.
Estamos ante la perentoria necesidad de abandonar un modelo que nos empobrece masivamente en nombre de una supuesta cultura “nacional y popular” y un discurso “redistribucionista” cuyos resultados en las últimas décadas jamás arrojan redistribución alguna, más allá de los breves “rebotes” luego de las caídas de ciclos encabezados por “compañeros” del mismo partido.
En tal sentido, se nos plantean opciones de hierro permanentes y nuevas opciones hacia adelante.
Una opción inquebrantable por el respeto a las reglas institucionales, el desarrollo y la libertad, que no debe excluir la vigilancia de pisos mínimos de bienestar que hagan al conjunto de la vida en sociedad definitivamente sustentable.
Puede parecer un lugar común pero no lo es, como tampoco lo es la opción por un sistema de prácticas básicas de adecentamiento de nuestra cotidianidad social y política.
Por último, creo que hay un profundo retraso en el diseño de un sistema de premios y castigos alternativo al de esta sociedad capturada por la corrupción y la mentira.
Ya no va a alcanzar que un nuevo gobierno de Juntos ofrezca unas pinceladas de república, siempre saludables, ante las falsas opciones y la amenaza de quienes hoy nos siguen gobernando o de nuevos aventureros a la carta.
Es también necesario que se note. Que suceda que a pesar de las enormes dificultades comenzamos a cambiar la vida.
En algunos de los problemas técnicos que se derivan de esta mirada trabajo, a veces en soledad, en los últimos años.