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Feliz Día Internacional de los Trabajadores

  • 1 may
  • 2 Min. de lectura

En los últimos 40 años nunca me hubiera atrevido al anatema de “Feliz día”. Dado el origen trágico del Primero de Mayo, las razones de su conmemoración y la historia de luchas posteriores de representaciones que habían sido dignas y legítimas.


El recuerdo del obrero anarquista que había muerto en la miseria y le encuentran el dinero que no tocaba de su asociación, a comienzos del siglo pasado, es un clásico ejemplo de esta etapa heroica.


Podría elegir escribir una tesis pero prefiero tan solo adherir y esta vez, no privarme de celebrar al sabio sentido común de una identidad tan usurpada como vilipendiada.


El gigante y heterogéneo archipiélago del mundo del trabajo hoy incluye desde millones de personas que lo hacen en negro, hasta desocupados o integrados en tareas de altísima calificación.


La inmensa mayoría reivindica valores de clase media como el mérito y el esfuerzo pese a que los bolsillos, en la mayor parte de los casos, no dan testimonio de satisfacción de lo merecido.


“Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan”, rezaban las viejas canciones.


Pero nuestra historia, la del liderazgo de un general anticomunista del GOU, ni aprendió esas canciones ni legó al peronismo la capacidad de componer nuevas.


Mientras tanto, las minorías que pretenden, entre nosotros y en el mundo, trasladar al siglo XXI algunas viejas verdades del siglo XIX lo hacen rompiendo y traicionando su propia historia.


En algunos casos, transformados en sectas antisemitas, en otros, como alas “limpias”, funcionales o auxiliares de lo más corrupto del peronismo u otros fenómenos del mundo aún peores.


Un viejo amigo ya fallecido que dedicó su vida al mejoramiento de las condiciones de los trabajadores, decía que el principal problema que afrontaban era sacarse de encima la “loza burocrática” de los sindicalistas y políticos que hablaban en su nombre.


Varias décadas más tarde creo que la cuestión es más profunda y esa “loza burocrática” hoy está en la base misma del bloqueo a cualquier posibilidad de mejora.


Brindo por ese viejo amigo y digámonos entre todos, a pesar de nuestros problemas, feliz Día de los Trabajadores.


La única lucha que se pierde es la que está desde el comienzo mal planteada.

 
 
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