La hora de los hechos y los lugares de la enunciación
- 7 nov 2024
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Actualizado: 17 mar 2025

La elección de los Estados Unidos ya terminó.
Millones de personas informadas y formadas en el mundo aguardan expectantes a que la radicalización sórdida, insultiva, xenófoba y demagógica de la campaña de lugar ahora a una fase más aggiornada de la nueva presidencia signada por la necesidad de la producción de hechos.
Posiblemente Europa se encuentre aún un poco más sola y deba crecer para hacer frente por sus propios medios a la amenaza de un criminal de guerra como Putin, persistiendo en el intento de destrucción de Ucrania.
Quizás –sólo quizás- el querido pueblo de Israel se encuentre, en contraste, más acompañado en su defensa ante los ataques de Irán y las organizaciones terroristas propias (como la que voló nuestra AMIA) y los estados y organizaciones terroristas aliados.
Habitamos un mundo en guerra con escasez de liderazgos estratégicos racionales y en el que los países que gozamos del privilegio de la paz, en general, tampoco contamos con proyectos que enamoran.
Cuando miramos hacia nuestra realidad de cabotaje (con perdón de la metáfora aérea a las víctimas de la patota de Aerolíneas e Intercargo) nos encontramos con poco. Y, además, ese poco queda invisibilizado tras la hojarasca del desgaste y las fracturas de la política.
En rigor, en los últimos veinte días la UCR consiguió de la Casa Rosada el compromiso de mantenimiento de los tradicionales seis puntos del PBI para Educación y del punto para investigación e innovación establecido por la Ley de Ciencia y Técnica.
La segunda noticia relevante en el mismo período es que el PRO logró liberarnos del menemista inútil que estaba a cargo de la Secretaría de Energía. En su lugar una profesional reconocida abre la posibilidad de que en algún momento los ciudadanos de a pie logremos ver algo de lo que representa en materia de divisas el yacimiento de Vaca Muerta, además de la importantísima expansión de su producción en ciernes.
Expresar esto último parece políticamente más incorrecto que muchos de los insultos de moda en la Argentina y el mundo. Pero refiere a la verdad.
Y no es casual que se trate, en ambos casos, de iniciativas que provienen de partidos que son ex integrantes de Juntos.
Hay quienes creemos que algunos de esos pedazos van a ser centrales a la hora de volver a construir una alternativa democrática y moderna en el país pese a que la destrucción de Juntos por el Cambio fuera irresponsablemente celebrada por la virtual totalidad de sus actores en pugna y más allá de que la confusión sea lo que muchas veces impera en esos fragmentos.
Por ejemplo, hay un evidente espacio de opinión pública de centro “ni-ni” (ni Cristina ni Milei) que aún no existe como espacio electoral y ya quieren regalar su dirección al justicialismo de Córdoba. ¿Schiaretti presidente? ¿Otra vez sopa?
Mientras tanto, a Cristina Fernández estaría a punto de serle confirmada su condena en segunda instancia, que incluye inhabilitación perpetua a ejercer cargos públicos.
Por eso se apuró a convertirse en la presidenta del Partido Justicialista para luego agitar su inhabilitación como si fuera la de todo el peronismo.
Simultáneamente, intenta negociar con el presidente algunos jueces clave que hacen al sistema de justicia y por ende, a su propia impunidad.
Lo han explicado con gran claridad algunos de nuestros mejores periodistas. Los que lograron sobrevivir a Cristina y están intentando hacer lo propio con la actual gestión. Como también han explicado e intentado separar la paja del trigo en el conflicto universitario.
Porque, en verdad, a las grandes universidades públicas de este país, así como al sistema de ciencia y técnica, ni siquiera es digno “ajustarlas poco”. Su presupuesto debería ser multiplicado. Pero, ¿por qué compartir ese presupuesto con los enseñaderos corruptos en los que De Vido financiaba las películas nunca estrenadas de Andrea del Boca?
¿Por qué la mugre, la utopía y los sueños deberían formar parte del mismo frente?
En las demandas por derechos de la sociedad no se trata solo de enunciados sino de quienes son los que los enuncian y con qué contenidos específicos.
Recuerdo una expresión magistral de un viejo director de la carrera de Letras. “Es tan importante el enunciado como el lugar de la enunciación”.
Una expresión que cobra especial importancia en el mes del fallecimiento del maestro Juan José Sebreli.
Su memoria debería ayudarnos a iluminar todas las prácticas civilizatorias y a conjurar los deseos imaginarios y atávicos de todas las formas de barbarie.
Único modo de equivocarnos menos cuando lo que está en juego no es solo uno o dos puntos de inflación o el posible amontonamiento en listas de armados seudo populares de viejas o nuevas formas de peones barrabravas.
Están en juego la democracia, la república, el esfuerzo, la esperanza y el mérito de toda una sociedad que tendría con qué y que al igual que en el viejo Poema del Mio Cid parece decir: “Que buen vasallo sería si buen señor tuviera”.