top of page

Por el desarrollo y el bienestar

13 ago
5 min de lectura

Actualizado: 14 ago


En Ceuta está don Julián,  en Ceuta la bien nombrada;

para las partes de aliende quiere enviar su embajada.

Moro viejo la escribía, y el conde se la notaba;

después que la hubo escrito al moro luego matara.

Embajada es de dolor, dolor para toda España;

las cartas van al rey moro en las cuales le juraba

que si de él recibe ayuda le dará por suya a España.

Madre España, ¡ay de ti!, en el mundo tan nombrada,

de las tierras la mejor, la más apuesta y ufana,

donde nace el fino oro, donde hay veneros de plata,

abundosa de venados, y de caballos lozana,

briosa de lino y seda, de óleo rico alumbrada,

deleitosa de frutales, en azafrán alegrada,

guarnecida de castillos y en proezas extremada;

por un perverso traidor toda serás abrasada.

 

¿Quién no disfrutó en la vieja secundaria pública de este Romancero?


En mi caso fue en las aulas del Colegio Nacional de Banfield. Muy, muy lejos, de estos tiempos en los que una ley bien intencionada pero mal confeccionada intenta que el derecho a la educación sea garantizado por un derecho de huelga acotado a porcentajes.


En la inefable provincia de Buenos Aires podría comenzarse por dos herramientas muy sencillas. Un intento por mejorar aunque sea un poquito los ingresos docentes, acercándolos a los de sus vecinos de CABA, cuya brecha es escondida o disimulada por todos los sindicatos docentes; y el pago de un presentismo que haría que muchos profes lo piensen dos veces antes de dejar a sus alumnos sin clases.


Se reduciría enormemente ese combativismo selectivo en el que los paros son bancados desde el poder cuando no se ejercen contra funcionarios peronistas.


Pero volviendo a la Ceuta del Romancero y contra todas las teorías conspirativas de moda, hoy hay más malestar social que traidores.


El marco es una crisis migratoria mundial en la que, como en todas las épocas, se huye desde donde se vive mal hacia donde se vive mejor.


Una simple chispa de un fallo judicial incendió la pradera en Ceuta y es claro que se trata de malestares fácilmente guiados por los imaginarios más alocados, inconsistentes y manipulables por supuestas “razones” religiosas, raciales, ideológicas “nacionales” y de cualquier falso tipo habitual.


Es por eso tan necesario entre nosotros, los argentinos, volver una y otra vez al extraordinario Preámbulo de nuestra Constitución, que prescribe “afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.


Sin embargo, un aluvión de argumentaciones equívocas permea toda nuestra agenda.


Tengo la fortuna de tener pocos pero buenos amigos de las más diversas ideologías, desde conservadores progresistas hasta socialistas de izquierda aggiornados y liberales. Estos dos extremos, hallables casi exclusivamente en mayores de 60.


Como se trata de gente éticamente intachable, valorizo más las bibliotecas divididas que arrojan temas como la llamada ley de tierras o los intentos de resolución mágica de los problemas de financiamiento de la educación y la salud con cargo a los “extranjeros”.


En rigor, buena parte de las malas argumentaciones provienen de las llamadas “falacias ad hominem”, inevitables, porque hacen al corazón de la política.


Como solía decir un gran director de la carrera de Letras de la UBA,  en una expresión que nunca me canso de repetir, “es tan importante el enunciado como el lugar de la enunciación” y por lo tanto las argumentaciones están inevitablemente implicadas por ese lugar.


Imposible no recordar en el caso “tierras” la experiencia de un contraste mendocino.


Entre las maravillosas y muchas visitas a bodegas de todas las escalas económicas, con la increíble carga de información que reúnen esos universos productivos hay una, más que representativa.


El Valle de Uco, un desierto transformado en un vergel junto a la cordillera, dudosamente sería lo que es sin experiencias como la de ese francés famoso que ama a la Argentina cuya inversión (riesgosa, por cierto) incluye hasta misiles que se disparan impidiendo la llegada a las vides del granizo para evitar que las destruya…


¿Qué sería del Valle de Uco si se hubieran aplicado los criterios restrictivos de la compra de tierras que hoy se enarbolan?


Pero además es imposible, cuando se menciona el caso Valle Hermoso de La Rioja como el ejemplo que motivara el movimiento político por la restricción, no pensar en el otro “Valle Hermoso”, el Valle Hermoso de Mendoza.


Este otro lugar de ensueño llega a la mismísima frontera con Chile y ninguna  ausencia de “ley de tierras” impidió que el intendente de Malargüe y posterior gobernador kirchnerista Celso Jaque recibiera con todos los honores al primer ministro malayo en 1997.


En esa venida había visitado dicho territorio, comprado por un connacional suyo, que hoy posee una extensión aproximada, incluyendo el lugar en el que se asienta el complejo Las Leñas, de medio millón de hectáreas.


Pasa que el contrapunto muchas veces falso entre los nacionalismos y la libertad está demasiado contaminado por cuales son los lugares reales de la enunciación de las verdades, de los prejuicios y de las denuncias, pese a que me consta de algunos casos minoritarios motivados por posiciones de principios, así como también son de principios las posiciones de algunos de sus oponentes.


Del mismo modo, alguien debería explicar mejor en qué mejoraría el financiamiento educativo con las restricciones de acceso al puñado de estudiantes universitarios (conocí algunos entrañables) que escapan de condicionamientos crediticios impagables en Chile y no pueden acceder a estudios superiores. Salvo que propongan el sistema de vacantes restringidísimo de Brasil, pese a sus cupos de “discriminación positiva” o –algo mucho más justo y serio- la promoción de un sistema de reciprocidades regionales, tanto para la educación como para la salud.


El trabajo y las inversiones  nacionales y extranjeras que vienen iluminando el Valle de Uco y serían imposibles si se ejecutaran algunas de las versiones acaloradas y extremas de algunos “soberanistas” contrastan con la permisividad de dudosa prudencia que sin “ley de tierras” alguna extendieron la propiedad de capitales privados malayos a una zona de frontera.


Pero ya sabemos que la doble vara de la ideología tampoco castigaba los traslados de falsos mapuches a manos de la funcionaria kirchnerista Magdalena Odarda, ni las usurpaciones de quienes mutan su identidad, malversando los acuerdos internacionales que promovían la permanencia de comunidades ancestrales y no un negocio violento e ilegítimo con la propiedad del otro...


Tampoco la base china de Neuquén, en cuyo interior no rige normativa argentina.


Muchos de los que adoramos a nuestro país sabemos que los problemas de bienestar y desarrollo no son rápida y fácilmente atribuibles a cuestiones de nacionalismo express.


Tenemos derecho a que mancomunadamente los resolvamos sin retroceder.


Como decía Ortega y Gasset, ya que comenzamos con Ceuta, “argentinos, a las cosas”.

bottom of page