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Santa Fe, Salta, Jujuy, Chaco, San Luis y CABA. Contundente aunque deslucido triunfo del No peronismo.

  • 19 may 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 11 feb



Irises. Kath Sapeha, pintora ucraniana.
Irises. Kath Sapeha, pintora ucraniana.

Luego de ser aplastado en Santa Fe -en donde el principio de Ficha Limpia tendrá rango constitucional- y ser duramente derrotado en Chaco y San Luis (el peronismo allí estuvo representado por Capitanich y Rodríguez Saá respectivamente), el justicialismo/kirchnerismo literalmente desapareció de Salta y Jujuy y fue también derrotado en CABA.


En el caso de Salta y Jujuy los interventores del PJ de Cristina Kirchner Sergio Berni y Aníbal Fernández contribuyeron a su nueva e histórica virtual inexistencia.


Sin embargo, más allá del legítimo festejo del gobierno nacional en CABA, el corazón del concepto de hegemonía es radicalmente opuesto al muchas veces utilizado por comunicadores y dirigentes.


En el corazón del concepto de hegemonía nada hay más estratégico que el apoyo de fuerzas auxiliares y a esta altura de la historia, me atrevería a decir, que la concurrencia hasta de culturas distintas.


Y nada se parece más a un gigante con pies de barro y a la construcción de debilidad que las fantasías ideológicas de unanimidad.


Los ciudadanos del mundo contemporáneo no se afilian siquiera a las fuerzas más afines y sólo van tomando examen y escogiendo, en cada coyuntura puntual a quienes creen (equivocados o no) que los destratan menos, que les convienen más y muy ocasionalmente (lo más infrecuente y a la vez, lo más deseable) que podrían representar algún horizonte de esperanza al cual sentirse  convocados.


Tampoco ayudan a “tareas nuevas” si consideran que no están saldadas las anteriores y pareciera que el trauma de la amenaza del peronismo aún no fue conjurado.


Para poner un mínimo contexto es necesario recordar que diez de las provincias consideradas mejor administradas de Argentina -con sus más y con sus menos- están a cargo de dirigentes elegidos por el negligentemente auto disuelto Juntos por el Cambio.


Sin ir más lejos, en CABA, los votos de las cuatro fuerzas provenientes de dicho espacio, sumadas, desplazan a Leandro Santoro del segundo puesto.


En medio de la maratón loca de 17 listas en la que, previsiblemente, sólo cinco obtuvieron bancas, quedaron fuera candidatos y personas valiosas, honestas y formadas.


No fueron las personas las castigadas sino las estrategias, de las que jamás escuché a dirigente alguno hacerse cargo en forma pública -lo que es entendible- sino que, creo, tampoco lo hacen en forma reservada.


Pero el año electoral es largo y aún faltan decisorias elecciones locales y elecciones nacionales.


A su vez, la imprescindible rehabilitación de las PASO para cuando se decidan cargos ejecutivos en el 2027 sólo tendrá sentido si al interior de las coaliciones en pugna se reconstruye un mínimo affectio societatis para que no se trate de una guerra a muerte que excluya a la fracción que pierde.


La estabilización económica, valorada mayoritariamente por la sociedad, no está apoyada en un piso de estabilidad política.


Paradójicamente, además, una parte de la misma va a deberse a razones en marcha que el presidente niega y, afortunadamente, el nuevo ingreso de divisas proveniente de Vaca Muerta o incluso de la minería, facilitado por las políticas oficiales, habla de la posibilidad de eliminar progresivamente una de las fuentes indirectas históricas de la inflación como lo es desde fines de 1948 la restricción externa.


Porque la inflación nunca fue, es, ni será un fenómeno “exclusivamente monetario” como cree Milei y como creía en parte Prébisch, en contraste con otros de sus colegas de la CEPAL.


Hay inflación de demanda, hay inflación de costos, la hay de origen cambiario, la hay por cuellos de botella en la producción de algún bien, como tan didácticamente lo explicara en su momento Marcelo Diamand.


Sin embargo, para ser honestos, todo esto parecería una digresión sin importancia ante el fenómeno de décadas de emisión sin respaldo.


Esto la sociedad lo comprende, pero a su vez, crece una agenda legítima de demandas por la no solución de la indignidad del ingreso de nuestros jubilados, por el necesario sostenimiento de la educación pública y la investigación en ciencia y técnica y las imprescindibles obras de infraestructura cuya ausencia generan desastres como los que sufrimos quienes vivimos en Provincia de Buenos Aires, luego de las últimas inundaciones.


Pero los más sensibles a esta agenda de demandas nos debemos una creatividad y rigurosidad mayor que atienda hasta el propio lenguaje.


A veces veo gente intachable copiar un discurso hipócrita sobre la crueldad, como si la crueldad de quienes bajan la inflación fuese mayor a la de quienes la generaron, constituyendo además un brutal y salvaje sistema corrupto de premios y castigos laborales y sociales distribuidos entre amigos y enemigos, que en el conurbano conocemos tan bien.


Nada de todo esto puede sinceramente abordarse sin constituir alternativas políticas (en plural) sólidas.


¿El presidente Milei va a mandar a pelear a a Macri y a Bullrich por una senaduría porteña?

Si esto fuera así, en poco tiempo no habrá civilización alguna a la cual defender y la próxima disputa “nacional” va a ser entre el Gordo Dan y el Pitu Salvatierra.


Es más que obvio que la mayoría del pueblo argentino no merece esto y ningún truco de inteligencia artificial va a salvar a los responsables.

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