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Solidaridad incondicional con Israel

  • 13 oct 2023
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 17 ago 2024



La incursión del pasado sábado 7 de terroristas del Hamás en más de 20 ciudades israelíes asesinando población civil configura la peor masacre y el peor cuadro de delitos de lesa humanidad desde la Segunda Guerra Mundial.


La mañana anterior miles de trabajadores de Gaza entraron, como todos los días, a trabajar, curarse, o simplemente vivir, en el único lado de la frontera en donde la vida civilizada es posible y único lugar de la región en donde la democracia alberga representaciones de todos los credos, ideologías y procedencias.


Desde la sorpresiva incursión, sólo en una fiesta electrónica con jóvenes disfrutando y bailando al aire libre, asesinaron cobardemente a más de 200. En Sderot no quedó ningún habitante vivo. En un kibutz decapitaron a 40 bebés. Me llegaron por vía privada imágenes de hordas armadas festejando arriba de cadáveres. Las mismas hordas a las que se vio violando mujeres y secuestrando abuelas y niños a los que llevaron a Gaza.


La novedad es que ellos mismos difundían estas imágenes, antes de las actuales, de la habitual publicidad de guerra, en las que los supuestos buenos y los malos aparecen invertidos.


Ese sábado me llamó un querido amigo para contarme que un chico de 30 años, amigo de su yerno y de su hija, con el que solían ver los partidos de Argentina, había sido asesinado. Al día siguiente de su cumpleaños.


Encontrar algún correlato histórico con lo visto en esta incursión de los animales del Hamás, dictadura que dirige la Franja de Gaza, es muy difícil. Habría que remontarse al nazismo o a la dictadura de Jorge Rafael Videla.


Una joven con su amigo asesinado, que organiza junto a su marido un pequeño emprendimiento comercial, que migró a Israel de niña, escribe una carta destemplada en la que, palabras más o menos, dice que hace 20 años “explican” la verdadera naturaleza del conflicto al mundo. Ahora van a defenderse.


¿Y cabe alguna duda del derecho a defenderse? ¿Cuáles eran los objetivos “territoriales” o “militares” de la incursión del sábado 7 por quienes tienen en su declaración de principios al igual que los voladores de la AMIA del Hezbollah, la eliminación de Israel?


El escenario cambió. No sólo deben defender su existencia sino que están compelidos a acabar definitivamente con la amenaza del Hamás.


El contexto social y político internacional en el que el horror acontece, no es menos preocupante. Mientras Irán "celebra", Vladimir Putin se mofa de los Estados Unidos como si el desastre humanitario de los crímenes de lesa humanidad producido por Hamás al pueblo de Israel fuera una fichita de un juego de TEG.


El capricho de las historicidades hace que los sucesos de Israel se den en las vísperas de una elección crucial para Argentina y me obligan a cuidar al máximo el lenguaje. Venía diciendo a algunos amigos que dos de las tres opciones en disputa configuraban verdaderos “abismos” y ahora, por respeto al sufrimiento infringido al pueblo de Israel, voy a guardarme esas expresiones, no sin advertir que las degradaciones sociales y políticas extremas llevan a devaluaciones impensadas de los países.


Ciertas degradaciones económicas y de desvalorización de la política a pesar de la presencia, insuficiente, de excelentes dirigentes en el estado y en la sociedad civil, llevaron al golpe de 1930 y luego al golpe del 4 de junio de 1943 a manos de los oficiales pro nazis del GOU.


Afortunadamente, nada de eso parece ser un riesgo hoy. No solo Patricia Bullrich sino los tres dirigentes que disputan la presidencia han repudiado de modo inequívoco el ataque del Hamás y solo la actual vicepresidenta (me refiero a dirigentes con peso real) tuvo una declaración breve y vergonzosa acerca del mismo, diluido en una condena a “la violencia en general”.


Sin embargo, el riesgo de la profundización de nuestro estancamiento y nuestro desastre inflacionario y social, con uno de los peores ingresos per cápita en dólares del mundo, lleva a la reflexión acerca de los países o regiones-villa. Como la Franja de Gaza dirigida por la dictadura del Hamás, la querida y ex próspera Venezuela que ha expulsado a más de 5 millones de emigrados al resto de América Latina o localidades como La Matanza, en nuestra castigada provincia de Buenos Aires.


Necesitamos salir de una trampa que a veces no explota, a la que nos lleva el actual modelo gubernamental en Argentina o las salidas mesiánicas de los que quieran dolarizar sin dólares o eliminar el Banco Central.


El mundo necesita paz, libertad y un desarrollo del que hasta los hoy dirigidos por terroristas y exportadores de barbarie se podrían beneficiar.


Pero hay que saber identificar a las amenazas desde adentro de nuestras sociedades con sus necesidades perentorias de paz, libertad y desarrollo y ni debería hacer falta decirlo, a los criminales que desde afuera tienen como objeto eliminar todo rasgo de humanidad. Como sucede hoy con Hamás y Hezbollah, intentando acabar con el querido pueblo de Israel. No lo conseguirán.


Habrá paz porque más temprano que tarde, será de ellos el final.

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