Una sociedad en crisis que elige a sus dos peores exponentes para definir la presidencia en balotaje
- 24 oct 2023
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Actualizado: 17 ago 2024

Un general argentino, filo nazi e integrante del GOU, decía, manipuladoramente, que “el pueblo nunca se equivoca". Y, por supuesto, no tenía razón.
Ayer, en una larga carambola perfectamente construida por los peores poderes fácticos, el ministro de economía Sergio Massa, que no puede controlar ni una inflación desatada ni una pobreza que el peronismo está llevando al salto más grave desde los tiempos de Carlos Menem, fue votado primero con 37 puntos porcentuales.
El candidato colocado por Cristina deberá enfrentar al inflado por el propio Sergio Massa, Javier Milei, con candidatos provenientes del peronismo y del massismo desde Ushuaia a La Quiaca. Un autoritario que pretende dolarizar sin dólares, disolver el Banco Central y que promueve experimentos sociales aberrantes como la venta de órganos, la libre portación de armas o el abandono de los hijos de acuerdo a la filosofía de Murray Rothbard, obtuvo el segundo lugar con 30 puntos.
Por último, la sociedad dejó con 24 puntos y fuera de la disputa presidencial a la representante de Juntos por el Cambio, única coalición amplia, plural, programática, con diez gobernadores (5 de extracción radical y 5 del Pro), quinientos intendentes y expresión de un liberalismo democrático y republicano moderado, con múltiples matices ideológicos.
Juntos, segunda fuerza en la provincia de Buenos Aires, sufrió la división del voto opositor generada por Milei, que permitió la reelección de Kicillof como parte de un fenómeno aún más grave: con excepción de San Isidro, Vicente López, Tres de Febrero, San Miguel (está por verse el resultado definitivo en La Plata) todo el conurbano votó a justicialistas y kirchneristas que integran entramados como el del reciente caso Insaurralde, ex jefe de gabinete de Kicillof colocado por Cristina, descubierto haciendo ostentación de regalos, acompañantes y yate con recursos evidentemente públicos (nuestros) e ilegales. Un día de ese yate equivale a siete años de una jubilación mínima.
Se trata de un entramado oscuro vinculado al control del juego en la provincia y de otras actividades multimillonarias, por ahora indiscernibles.
El retorno masivo de este peronismo corrupto, mafioso y peligroso expresa la parcial descomposición social de la sociedad que coloca a Massa y Milei en el balotaje.
Me reservo los debates sobre fallas tácticas o estratégicas a esos ámbitos que nuestras elites más democráticas y honestas, sin llegar a ser “casta”, casi nunca generan para los actores que están en la base de sustentación de las fuerzas democráticas de la Argentina, distanciándose no sólo de ciertos problemas sino de muchos de los que lo sistematizan y los conocen. Pero son inevitables algunas observaciones.
Tomo el digno mensaje de principios de Patricia Bullrich tras la derrota y me adelanto a un posible debate que va a cruzar a nuestra amplia coalición ante el Sin Salida que establece este balotaje entre la locura reaccionaria de hoy y el intento de “nueva” locura reaccionaria de mañana.
Si la elección fuese hoy, por primera vez en 40 años de democracia mi voto sería en blanco, sin que el mismo sea “militante” u “orgulloso” sino expresión de la decepción y el rechazo a la trampa ignorante en la que se ha autocolocado la sociedad argentina. No obstante, manifiesto mi pleno respeto a la elección del voto de quienes hoy desesperan por una de las opciones por el solo hecho de sentirse amenazados por la opción competidora. En rigor, la amenaza proviene de ambos y no tiene solución para el país del corto plazo.
Abogo porque desde la racionalidad de las bases de Juntos, así como desde nuestros diez gobernadores y quinientos intendentes, comencemos a construir esa alternativa de un país que nos está siendo toscamente arrebatado, aportando a un debate serio y fraterno tanto entre nosotros como con el conjunto de la ciudadanía.
A pesar de nuestras debilidades, cuando el señor Schiaretti se lleva los puntos exactos que nos hubieran hecho falta para entrar en segunda vuelta, es imposible no recordar la saga del negocio de los consultores justicialistas de los múltiples lados, que casualmente sólo se equivocan en la misma dirección (“es la típica traición peronista, estúpido”).
Asimismo, ¿es posible que por momentos nos hayamos dejado arrebatar la bandera de los derechos, tan propia del centro político, por un estafador y adulterador serial de los mismos? Siendo la nuestra la única fuerza de centro liberal y progresista del país, permitimos que el ministro-candidato, el mismo que está impidiendo que la gente pueda comprar papas y carne, haya instalado que proponíamos una especie de sangre, sudor y lágrimas sin ninguna-afortunadamente- guerra a la vista.
Solo se trata de pensamientos en voz alta, sin imputación de responsabilidad alguna a dirigentes, direcciones ni a partidos de la única coalición digna de la Argentina en un momento en que los problemas para los próximos cuatro años nos deben encontrar alertas, serenos y aún más solidarios, democráticos y fraternos.
Una vez más, reconocer la valentía y el esfuerzo de Patricia y reconstruirnos hacia adelante desde la pluralidad política de Juntos, es la tarea de la hora.