Jorge Ariel Velázquez, asesinado dos veces
- 21 ago 2015
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Actualizado: 17 mar 2025

Por estas horas, aún no hay suficientes elementos de prueba acerca de los autores del crimen, pero tampoco, de acuerdo a sus acciones, ofrece garantías la fiscalía a cargo, como en tantos casos en nuestro país de justicia cooptada por el aparato gubernamental K.
La hipótesis más firme de familiares y compañeros de militancia de la Unión Cívica Radical es que se trató de un ataque de la organización paraestatal kirchnerista Tupac Amaru de la dirigente cristinista Milagro Sala, organización que acababa de amedrentarlo mientras distribuía material de Cambiemos.
Lo único acerca de lo que no hay duda alguna porque hay hasta una Cadena Nacional para probarlo es la vejación abyecta de Jorge, ya muerto, por sustitución de sus vínculos filiatorios. Es decir, se trata de un modo de sustitución de identidad de la víctima, llevado a cabo por la presidencia de la nación, a favor de la organización de sus victimarios.
Jorge no sólo debió afiliarse para poder acceder a una vacante en la escuela Germán Abdala, en una prueba del chantaje humillante de este clientelismo de nuevo tipo, sino que dicho chantaje fue la ocasión para negar públicamente desde la máxima magistratura nacional, que Jorge era quien en verdad era.
En cierta ocasión, la psicoanalista y madre de Plaza de Mayo Laura Bonaparte me marcó la repulsión que sentía por la instrucción dada por Hebe de Bonafini (la gravedad de la actual coyuntura amerita comenzar a hablar con nombres y apellidos) por la cual los desaparecidos no podían ser identificados por sus nombres. “Eran desaparecidos por segunda vez”. Y era la madre, gracias a cuyo hijo era madre, la que lo hacía desaparecer… (ver Mi recuerdo de Laura: el otro legado).
Esto es aún más grave, la presidenta no hace “desaparecer” el nombre de Jorge en nombre de alguna versión autoritaria de un ideal colectivista. Directamente le adjudica otra identidad y es la identidad de sus agresores. Es horrorosamente muy parecido a la práctica de los apropiadores de bebés.
Se impone, entonces, además de la exigencia de Justicia, la lucha para evitar este segundo asesinato, el de la memoria de su identidad. Jorge era un joven radical, amedrentado por la patota kirchnerista armada de la Tupac cuando distribuía material de Cambiemos. Estaba en un “territorio” público pero algunos se pretendían sus “dueños”. Posteriormente y en una ocasión “confusa”, es asesinado por la espalda.